Cada episodio de la primera temporada presenta un enigma de "habitación cerrada" o un asesinato con un grupo limitado de sospechosos, donde el espectador puede jugar a ser detective junto a la protagonista. La serie se alejó de la sangre gratuita para centrarse en el ingenio y los giros de guion. El impacto y el legado
Este formato permitía que la serie fuera accesible, pero lo que retenía a la audiencia era el contraste: la brutalidad del asesinato versus la vida doméstica de la protagonista. Ver a Laura lidiar con crímenes atroces para luego volver a casa y encontrarse con que su esposo, Jacobo (interpretado por un hilarante Oriol Tolas), no sabe dónde están sus calcetines o cómo cuidar a los gemelos, creaba una comicidad natural y genuina. los misterios de laura temporada 1
Lo primero que llamaba la atención en esta temporada inicial era su estética. Laura Lebrel del Sol no era una policía de las de hoy en día; no había forenses brillantes con tecnología CGI ni perfiles criminológicos complejos. Laura resolvía casos con su intuición, su peculiar lógica y, sobre todo, su conexión con el lado humano de las víctimas. La serie apostó por un tono "vintage", casi teatral, donde el escenario principal era la propia Laura, con su vestuario distintivo (esos sombreros y abrigos que se convirtieron en su marca) y su capacidad para ver lo que otros pasaban por alto. Cada episodio de la primera temporada presenta un
Laura’s husband and superior at the police station. Their failing marriage is a central subplot. Ver a Laura lidiar con crímenes atroces para
La serie sigue a (Debra Messing), una detective de la Unidad de Homicidios del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD). Pero Laura no es una detective común y corriente. Su "secreto" (que en realidad es un martillo narrativo muy evidente) es que está agotada, desbordada y al borde del colapso debido a su vida familiar.