La lluvia, con sus gotas constantes y su sonido monótono, puede ser vista como una metáfora de la fragilidad de un corazón. Al igual que la lluvia puede erosionar la tierra y desgastar las rocas, las palabras y acciones de los demás pueden erosionar nuestra confianza y desgastar nuestra autoestima. La lluvia también puede ser impenetrable, oscura y silenciosa, al igual que nuestros propios pensamientos y emociones cuando nos sentimos vulnerables.
Mientras tanto, te invitamos a hacer algo radical: . Toma un cuaderno, siéntate junto a una ventana en un día lluvioso y deja que las gotas dicten tus frases. Quizás así descubras que el corazón más frágil es también el que guarda las palabras más verdaderas. la fragilidad de un corazon bajo la lluvia pdf original